Qué potencia necesita tu casa, cuánto te va a costar al año y si te compensa cambiar. Se calcula aquí mismo, en tu navegador: no se envía ni se guarda ningún dato, y no hace falta registrarse para ver el resultado.
Conviene distinguir de dónde sale cada número, porque no todos tienen el mismo peso. Aquí van los tres niveles, del más sólido al más discutible.
La zona climática sale de la tabla a del anejo B del Documento Básico HE, aprobado por el Real Decreto 732/2019 (BOE núm. 311, pág. 140562). Es la tabla oficial, con sus 52 demarcaciones y sus 24 franjas de altitud: si buscas tu provincia ahí, encontrarás exactamente lo que usa esta página.
La demanda de agua caliente parte de los 28 litros diarios por persona a 60 °C que fija el anejo F del mismo documento básico (pág. 140565), de donde salen los 600 kWh útiles por persona y año que se aplican aquí. La norma manda calcular con una ocupación mínima según el número de dormitorios; aquí usamos las personas que nos dices tú, que se ajusta mejor a tu caso pero no es lo que dice la norma.
Los poderes caloríficos salen de dos documentos del IDAE: 10,28 kWh por litro de gasóleo y 12,86 kWh por kilo de propano, de la tabla CBL-01 de su Guía técnica de diseño de centrales de calor eficientes; y 4,7 kWh por kilo de pellet, de su guía de instalaciones de biomasa térmica en edificios, coherente con el mínimo de 16,5 MJ/kg que exige la norma UNE-EN ISO 17225-2.
Hasta agosto de 2026 esta página usaba 10 y 4,8, puestos de memoria y sin fuente. Estaban a un 2 % y un 3 % de los valores oficiales, pero decíamos que eran comprobables sin decir dónde, que es justo lo que le pedimos a cualquier otro. Ya están corregidos y citados.
Todo lo demás, que es la mayor parte: la demanda específica según la época constructiva, los factores de corrección por zona, el SCOP que se supone a cada tipo de emisor y el rendimiento de cada caldera. Son elecciones razonadas dentro de los rangos que maneja el sector, pero no las hemos medido nosotros, y otra persona con el mismo criterio podría elegir valores algo distintos.
Un caso concreto que conviene señalar: el rendimiento estacional de una bomba de calor lo define la norma UNE-EN 14825, que lo mide con el agua a 35 °C y a 55 °C. Los valores que usamos para suelo radiante y radiadores de baja temperatura caen dentro de esos dos puntos de ensayo. El de los radiadores tradicionales, que piden agua a 60-65 °C, está extrapolado fuera de ellos — y es precisamente el que más empeora el resultado si tienes radiadores antiguos.
Por eso todos los resultados se dan como horquilla y nunca como cifra exacta. Un número redondo daría una falsa sensación de precisión que este cálculo no tiene.
No entra la ventilación real de tu vivienda, ni las infiltraciones de aire, ni la orientación, ni los puentes térmicos, ni tu perfil de uso concreto. Todo eso mueve el resultado, y a veces bastante.
Dicho de otro modo: el cálculo de carga térmica que hace un técnico sigue la norma UNE-EN 12831 y necesita las transmitancias reales de cada muro, ventana y cubierta de tu casa. Nosotros partimos de unos vatios por metro cuadrado según la época de construcción, que es una aproximación de eso mismo. Es la mayor simplificación de toda la página, y el motivo de que el resultado se dé con un margen del 12 %.
Esto es un predimensionado divulgativo para orientarte antes de pedir presupuestos, no un cálculo de proyecto. El dimensionado definitivo exige un estudio de cargas térmicas vivienda por vivienda, y si alguien te vende un equipo sin haberlo hecho, esa es la señal de alarma.
Un detalle sobre el ahorro: el término fijo del gas no se descuenta del resultado, aunque sí se menciona. Solo desaparece si das de baja el suministro por completo, y mucha gente lo mantiene para cocinar. Preferimos quedarnos cortos.
De dónde sale cada cálculo