Financiación para aerotermia: opciones, intereses y trucos
Entre 9.000 y 16.000 € de golpe son muchos para la mayoría de la gente, y ahí es donde aparece la financiación. También es donde más se aprovecha el desconocimiento del comprador.
Este artículo va de qué opciones tienes, qué mirar además del interés —que es donde está la trampa— y de una cuenta que cambia la perspectiva: en muchos casos el ahorro paga buena parte de la cuota.
Como siempre, aquí no hay tipos de interés concretos: cambian constantemente y cualquier cifra estaría desfasada. Lo que sí es estable es cómo comparar.
La cuenta que cambia la perspectiva
Antes de mirar productos, haz este número:
Ahorro anual estimado ÷ 12 = lo que la instalación te devuelve cada mes
Si vienes de gasóleo y ahorras 1.300 € al año, eso son unos 108 € al mes que ya no pagas. Si tu cuota es de 150 €, el coste real de financiarla son 42 € mensuales, no 150.
En algunos casos —viniendo de gasóleo o de eléctrico, con plazo largo— la cuota queda prácticamente cubierta por el ahorro. Tu ahorro concreto lo tienes en Cuánto se ahorra con aerotermia, que trae la calculadora.
Ojo, esto no significa que salga gratis. Significa que el esfuerzo mensual real es mucho menor que la cuota, y eso es lo que hay que comparar con tu presupuesto.
Las cuatro vías
1. Financiación del propio instalador
La más cómoda: te la ofrecen con el presupuesto y no tienes que ir a ningún sitio. Suele articularse a través de una financiera con la que trabajan.
A favor: rápida, sin papeleo por tu parte, y a veces con promociones sin intereses a plazo corto.
En contra: es donde menos capacidad de negociación tienes, porque el instalador cobra comisión por colocarla. Y sobre todo, puede llevar el precio de la instalación inflado para absorber esa comisión.
El truco que hay que conocer: pide el precio al contado y el precio financiado por separado. Si el segundo es mayor, la diferencia es el coste real de esa financiación, mires lo que mires en el contrato.
2. Préstamo personal del banco
Tu banco de siempre, u otro.
A favor: comparable, negociable, y no te ata a un instalador concreto. Puedes pedir varios presupuestos con el dinero ya en la mano, que es la mejor posición para negociar.
En contra: papeleo y estudio de solvencia.
A mirar: muchos bancos tienen líneas específicas para reforma o eficiencia energética con mejores condiciones que un préstamo al consumo genérico. Pregunta expresamente por ellas: no siempre las ofrecen si no las mencionas.
3. Ampliación de hipoteca
Si tienes hipoteca, se puede ampliar para incluir la reforma.
A favor: el tipo suele ser bastante mejor que el de un préstamo personal.
En contra: gastos de novación, y sobre todo plazo muy largo. Financiar a veinte años un equipo que dura quince es pagar por algo que ya no tienes. Si lo haces, intenta que el plazo de esa ampliación no supere la vida útil del equipo.
4. Ahorro propio
La más barata, siempre. Y merece decirse: si tienes el dinero parado y la alternativa es financiar, hacer los números con lo que te renta ese dinero suele salir a favor de pagar al contado.
Qué mirar además del interés
Esto es donde se pierde dinero, porque casi todo el mundo compara solo el tipo:
La TAE, no el TIN. El TIN es el interés puro; la TAE incluye comisiones y gastos, y es lo único comparable entre ofertas. Si te dan un TIN muy bajo y no te dicen la TAE, pregunta.
Comisión de apertura. Un porcentaje del capital, cobrado al principio.
Productos vinculados. Seguros de vida, de hogar, de protección de pagos, domiciliaciones, tarjetas. Muchas ofertas con buen tipo lo consiguen a base de vincular productos que te cuestan más de lo que te ahorra el interés. Pide siempre la oferta sin vinculaciones para comparar de verdad.
Comisión por amortización anticipada. Importante en este caso: si vas a cobrar una ayuda dentro de un año y quieres usarla para amortizar, una comisión alta te lo impide en la práctica.
El plazo. Alargarlo baja la cuota y sube el total pagado. Y hay un límite razonable: no financies más allá de la vida útil del equipo, que ronda los 15–20 años.
El truco de la ayuda pendiente
Muchas ayudas se cobran meses o más de un año después de justificar la obra. Eso obliga a adelantar el dinero.
Una estrategia razonable: financiar el total, y amortizar anticipadamente cuando llegue la ayuda. Para que funcione hacen falta dos cosas:
- Que la comisión por amortización anticipada sea baja o nula. Compruébalo antes de firmar, no después.
- Que el préstamo permita amortizar reduciendo cuota o plazo, a tu elección.
Si el producto no cumple esas dos, no sirve para esta jugada, por bueno que sea el tipo.
Errores frecuentes
- Comparar cuotas en vez de TAE y total pagado. Una cuota baja con plazo largo puede costar mucho más.
- Aceptar la financiación del instalador sin pedir el precio al contado.
- Financiar sin haber pedido tres presupuestos de la instalación. Es más fácil ahorrar 1.500 € negociando la obra que con el mejor tipo de interés.
- Olvidar las ayudas al calcular cuánto necesitas financiar: cómo solicitarlas.
- Financiar un equipo sobredimensionado. Pagas intereses sobre unos kilovatios que no necesitas: qué potencia te hace falta.
Preguntas frecuentes sobre financiar la instalación
¿Merece la pena financiar una aerotermia? Depende de tu situación, pero la cuenta clave es esta: si el ahorro anual dividido entre doce cubre buena parte de la cuota, el esfuerzo mensual real es mucho menor de lo que parece. Viniendo de gasóleo o de eléctrico esa cuenta suele salir bien.
¿Es mejor la financiación del instalador o la del banco? La del instalador es más cómoda; la del banco, más comparable y negociable. Antes de decidir, pide el precio al contado y el financiado por separado: la diferencia es el coste real de esa financiación.
¿Qué tengo que mirar además del interés? La TAE en vez del TIN, la comisión de apertura, los productos vinculados —seguros y demás— y, muy importante en este caso, la comisión por amortización anticipada.
¿Puedo amortizar cuando cobre la ayuda? Esa es la jugada, y por eso hay que comprobar antes la comisión por amortización anticipada. Las ayudas suelen tardar meses o más de un año, así que muchos financian el total y amortizan al cobrarlas.
¿Conviene ampliar la hipoteca? El tipo suele ser mejor, pero cuidado con el plazo: financiar a veinte años un equipo que dura quince es pagar por algo que ya no tienes. Y hay gastos de novación que hay que sumar.
¿Cuánto debería financiar? Solo lo que no cubran tus ahorros y las ayudas previstas. Y nunca un equipo sobredimensionado: pagarías intereses por potencia que no necesitas.
Antes de firmar el préstamo
Antes de mirar tipos de interés, haz la cuenta del ahorro mensual: en muchos casos cubre buena parte de la cuota y cambia por completo la percepción del esfuerzo.
Luego compara con TAE y total pagado, nunca con la cuota. Y presta atención a dos detalles que deciden más que el tipo: los productos vinculados y la comisión por amortización anticipada, que es la que te permitirá usar la ayuda para reducir deuda cuando por fin llegue.
Y el mejor consejo de todos: ahorrarás más negociando la instalación que el préstamo. Tres presupuestos comparados partida por partida dan más margen que cualquier décima de interés.