Curva de calefacción de la aerotermia: qué es y cómo ajustarla
Si solo vas a tocar un ajuste de tu aerotermia en toda su vida, que sea este. La curva de calefacción es lo que más determina tu factura, por encima de la marca del equipo, del termostato y de la programación horaria.
Y casi nadie la toca, porque no se entiende y porque el instalador la dejó «funcionando». Vamos a arreglar eso.
Qué es exactamente
La curva de calefacción es la regla que usa el equipo para decidir a qué temperatura produce el agua según el frío que haga fuera.
La idea es sencilla: cuanto más frío haga, más caliente tiene que ir el agua para compensar las pérdidas de la casa. Si fuera hace 12 °C basta con agua a 30 °C; si hace −2 °C hará falta a 45 °C.
Esa relación no la decide un termostato: la decide una recta —o una curva suave— programada en el control del equipo. Por eso a este modo de funcionar se le llama compensación por temperatura exterior, y es la forma correcta de gobernar una aerotermia.
Por qué importa tanto: el rendimiento de una bomba de calor depende directamente de la temperatura del agua que produce. Cada grado de más que mandes sin necesitarlo es entre un 2 % y un 3 % más de consumo, todo el invierno.
Los dos parámetros
Casi todos los controles usan los mismos dos, aunque los llamen de formas distintas.
La pendiente (o «inclinación», «slope», «curva»). Es lo inclinada que está la recta. Determina cuánto sube la temperatura del agua por cada grado que baja la exterior. Una pendiente alta reacciona con fuerza al frío; una baja, con suavidad.
Valores orientativos de partida:
| Emisor | Pendiente típica |
|---|---|
| Suelo radiante | 0,3 – 0,6 |
| Radiadores de baja temperatura | 0,6 – 1,0 |
| Radiadores tradicionales | 1,0 – 1,5 |
El desplazamiento (o «paralelo», «offset»). Sube o baja toda la recta por igual, sin cambiar su inclinación. Es el ajuste fino.
La distinción es la clave de todo el asunto:
Si pasas frío solo cuando hace mucho frío fuera → sube la pendiente. Si pasas frío por igual haga el tiempo que haga → sube el desplazamiento.
Con esa frase ya puedes ajustar tu instalación. El resto es método.
Cómo ajustarla paso a paso
Requiere paciencia: una semana por cambio. La casa y el sistema tienen inercia, y juzgar un cambio a las dos horas lleva a corregir de más.
Paso 1 — Prepara el terreno. Deja el sistema en funcionamiento continuo, sin apagados —aquí explicamos por qué— y abre todos los circuitos o radiadores. Si tienes válvulas termostáticas, ábrelas del todo: van a estorbar.
Paso 2 — Anota tu punto de partida. Apunta la pendiente y el desplazamiento actuales antes de tocar nada. Si te pierdes, es tu vuelta atrás.
Paso 3 — Baja un escalón. Reduce la pendiente en 0,1, o el desplazamiento en 2 °C. Uno de los dos, no ambos: si cambias dos cosas no sabrás cuál hizo qué.
Paso 4 — Espera una semana y observa. ¿Sigues cómodo? Repite el paso 3. ¿Has notado que la casa se queda corta? Vuelve al valor anterior. Ese es tu punto.
Paso 5 — Afina por tiempo. Cuando llegue una semana claramente más fría, comprueba si aguanta. Si en los días duros se queda corta pero en los suaves va bien, no bajes el desplazamiento: sube la pendiente.
Objetivo final: la temperatura de impulsión más baja con la que la casa esté cómoda. Sin márgenes «por si acaso», que es exactamente lo que dejó puesto el instalador.
Las señales de que está mal
Demasiado alta (lo más común, y lo más caro):
- La casa se calienta muy rápido y luego el equipo para largos ratos.
- Los radiadores queman al tacto.
- Tienes que cerrar válvulas termostáticas porque sobra calor en algunas estancias.
- Consumo alto sin explicación aparente. Es la causa nº 1 de que la aerotermia consuma más de lo previsto.
Demasiado baja:
- La casa va bien en otoño y se queda corta en enero → falta pendiente.
- La casa se queda corta siempre, haga el tiempo que haga → falta desplazamiento.
- El equipo funciona sin parar y no llega a consigna. Diagnóstico completo en La aerotermia no calienta lo suficiente.
El error que arruina el ajuste
Las válvulas termostáticas medio cerradas. Es incompatible con una curva bien puesta.
La lógica de la compensación exterior es que el agua llegue a la temperatura justa y los emisores trabajen todos a la vez, sin estrangular nada. Si cierras válvulas para que no sobre calor, estás compensando una curva demasiado alta con un parche: el equipo sigue produciendo agua caliente de más, y consumiendo de más, mientras tú tiras ese calor.
Si tienes que cerrar válvulas, tu curva está alta. Ábrelas y baja la curva.
La excepción razonable son habitaciones que quieras deliberadamente más frescas —un dormitorio, un trastero—, y para eso el ajuste correcto es un equilibrado hidráulico hecho una vez, no válvulas manejadas a diario.
Y antes de que te tiente comprar un aparato para resolverlo: ningún termostato arregla una curva mal puesta, solo la disimula encendiendo y apagando. Lo desarrollamos en termostatos inteligentes para aerotermia.
Dónde está el ajuste
Varía por fabricante, pero el camino suele ser parecido: en el control del equipo, dentro de un menú de calefacción, circuito 1 o instalador. Los nombres a buscar son «curva de calefacción», «pendiente», «heizkurve», «slope» o «compensación climática».
Algunos equipos piden un código de instalador para llegar. Pídeselo a quien te lo instaló: es tu equipo. Si se niega, es una señal a tener en cuenta sobre esa empresa.
Y comprueba que tu instalación tiene sonda exterior. Sin ella no hay compensación posible y el equipo funciona a temperatura fija, que es la forma más cara de trabajar. Si no la tiene, instalarla cuesta poco y se paga en una temporada.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la curva de calefacción? Es la regla que relaciona la temperatura exterior con la temperatura del agua que produce el equipo: cuanto más frío hace fuera, más caliente va el agua. Se define con dos parámetros, la pendiente y el desplazamiento.
¿Cómo sé si mi curva está demasiado alta? Señales típicas: la casa se calienta muy deprisa y el equipo para largos ratos, los radiadores queman al tacto, y necesitas cerrar válvulas termostáticas porque sobra calor. Es lo más habitual, porque los instaladores la dejan con margen.
¿Subo la pendiente o el desplazamiento? Si pasas frío solo en los días más fríos, sube la pendiente. Si pasas frío siempre por igual, haga el tiempo que haga, sube el desplazamiento. Cambia solo uno cada vez.
¿Cuánto hay que esperar entre ajustes? Una semana. La casa y la instalación tienen mucha inercia y un cambio no se aprecia bien hasta pasados varios días. Corregir a las dos horas lleva a pasarse.
¿Puedo tocarla yo o llamo al instalador? Puedes tocarla tú: es un ajuste de usuario en la mayoría de equipos, aunque algunos lo esconden tras un código de instalador. Anota siempre los valores originales antes de cambiar nada.
¿Necesito sonda exterior? Para que exista curva de calefacción, sí: sin ella el equipo no sabe qué frío hace y trabaja a temperatura fija, que es la opción menos eficiente. Si tu instalación no la lleva, merece la pena añadirla.
En resumen
La curva de calefacción es el ajuste que más peso tiene en tu factura, y en casi todas las instalaciones está más alta de lo necesario porque nadie la revisó después de la puesta en marcha.
El método es simple aunque lento: baja un escalón, espera una semana, repite hasta que notes que la casa se queda corta, y vuelve un escalón atrás. Con eso encuentras la temperatura de impulsión mínima viable, que es donde tu equipo rinde al máximo.
Y recuerda la regla de oro: si tienes que cerrar válvulas termostáticas, la curva está alta.
Para completar el ajuste, sigue por Temperatura ideal de la aerotermia en invierno y Cómo leer el consumo real de tu aerotermia.