Depósito acumulador de agua caliente en un cuarto de instalaciones

Aerotermia para agua caliente sanitaria: cómo funciona y qué depósito elegir

El agua caliente es la mitad de la razón por la que la aerotermia existe. Es lo que no da un split, lo que justifica el sobrecoste frente a unos equipos de aire y la única demanda que tienes los doce meses del año.

Y es también la parte donde más presupuestos vienen mal resueltos, casi siempre por lo mismo: un depósito elegido por litros y por precio, sin mirar el dato que de verdad manda.

Vamos con cómo funciona y, sobre todo, con qué hay que exigir en el depósito.

Cómo lo produce: no es instantáneo

Una caldera de gas calienta el agua al momento: abres el grifo y quema. Puede hacerlo porque tiene 24 kW de potencia disponibles al instante.

Una aerotermia no puede. Su potencia es mucho menor y su gracia está justo en trabajar despacio y con un salto de temperatura pequeño. Así que hace lo contrario: calienta un depósito con antelación y tú consumes de ahí.

De ahí salen dos consecuencias prácticas:

  • El depósito es obligatorio. No existe la aerotermia instantánea. Si un presupuesto no incluye acumulador, algo está mal.
  • Mientras hace agua caliente, no calienta la casa. Casi todos los equipos dan prioridad al agua sanitaria y paran la calefacción durante ese ciclo. Dura entre 30 y 90 minutos y no se nota, porque la casa tiene inercia, pero conviene saber que funciona así.

El rendimiento en este servicio es más bajo que en calefacción, porque hay que llevar el agua a 50–55 °C en vez de a 35–45 °C: cuenta con un COP de 2,5 a 3,2. Sigue siendo dos o tres veces mejor que un termo eléctrico.

Cuántos litros necesitas

Aquí hay una regla que sorprende: con aerotermia necesitas más litros que con una caldera, porque el depósito tarda más en recuperarse. Lo que en gas serían 150 litros, aquí son 200.

Personas en casaDepósito recomendado
1 – 2150 – 200 L
3 – 4200 – 300 L
5 – 6300 – 400 L
Más de 6, o bañera grande400 – 500 L

Sube dentro de la horquilla si tenéis bañera, si las duchas se concentran todas a la misma hora de la mañana o si hay más de un baño en uso simultáneo. Baja si sois dos y ducháis en horarios distintos.

Quedarse corto se nota inmediatamente —agua fría el tercero de la mañana— y arreglarlo después significa cambiar el depósito entero. Pasarse cuesta unas decenas de euros más y algo de espacio. Ante la duda, el tamaño de arriba.

El dato que decide el rendimiento: el serpentín

Esta es la parte que casi nunca se mira y la que más rendimiento tira a la basura.

Dentro del depósito hay un serpentín, un tubo en espiral por el que circula el agua caliente del equipo y que cede el calor al agua sanitaria. Su superficie de intercambio, en metros cuadrados, determina cuánto calor puede transferir.

Y aquí está el problema:

  • Un depósito pensado para caldera recibe agua a 70–80 °C. Con ese salto tan grande, un serpentín pequeño basta: 0,8 – 1,2 m² es lo habitual.
  • Una aerotermia entrega agua a 50–55 °C. El salto es la mitad, así que necesita el doble o el triple de superficie: 2,5 – 3,5 m².

Si montas una aerotermia sobre un depósito estándar de caldera, pasan las tres cosas a la vez: el ciclo tarda muchísimo más, el equipo se ve obligado a subir la temperatura del agua para compensar —y ahí pierdes rendimiento— y en los días de más consumo no llega.

Qué pedir, literalmente: que el presupuesto especifique el depósito para bomba de calor y la superficie del serpentín en m². Si el instalador no sabe darte ese número, es la señal de que no lo ha comprobado.

Integrado o separado

Equipo integrado (compacto). La unidad interior ya trae el depósito dentro, normalmente de 180 a 260 litros. Ocupa menos, va todo conectado de fábrica y sale más barato. A cambio, estás atado a la capacidad que trae y, si un día falla el depósito, la reparación es más aparatosa.

Depósito separado. Eliges el tamaño que quieras, lo colocas donde te convenga y puedes cambiarlo de forma independiente. Cuesta algo más y ocupa más sitio.

La regla: integrado para pisos y viviendas de 1 a 4 personas; separado si sois familia numerosa, tenéis bañera, queréis previsión para solar térmica o simplemente hay sitio.

Temperatura, legionela y el ciclo semanal

La temperatura normal de trabajo son 50–55 °C. Con eso te duchas de sobra —el agua sale mezclada a unos 40 °C— y el equipo trabaja en su zona buena. Cada grado de más por encima de 55 empeora el rendimiento de forma apreciable, así que subirlo «por si acaso» sale caro.

El ciclo antilegionela es otra cosa. Una vez a la semana, el equipo sube el depósito a 60–70 °C para eliminar el riesgo bacteriano. A esas temperaturas la bomba de calor ya no llega sola y entra la resistencia eléctrica de apoyo, que consume como cualquier termo.

Ese ciclo tiene un coste real —del orden de unos pocos euros al mes— y no se desactiva. Lo que sí puedes hacer es programarlo en la franja horaria más barata de tu tarifa. Cómo elegirla, en mejor tarifa de luz si tienes aerotermia.

Cuándo programar la producción

El agua caliente es la carga más fácil de mover de toda la casa: la calientas cuando quieres y la usas cuando quieres. Aprovéchalo.

  • Si tienes fotovoltaica: a mediodía, sin discusión. Es el consumo que mejor encaja con la producción solar y convierte excedente que ibas a regalar en agua caliente gratis. Los números, en aerotermia con fotovoltaica.
  • Sin placas: en la franja valle de tu tarifa, normalmente de madrugada, y con un ciclo corto de refuerzo antes de la hora punta de duchas si sois muchos.
  • Nunca a demanda continua. Mantener el depósito a tope las 24 horas es pagar pérdidas todo el día para nada.

Dos detalles que arruinan instalaciones buenas

La recirculación permanente. En casas grandes se instala un circuito que mantiene el agua caliente circulando para que salga templada al instante en el grifo lejano. Es comodísimo y es una fuga de calor constante: puede añadir un 20–30 % al consumo de agua caliente de la casa. Si la quieres, que vaya con temporizador o con pulsador, no en marcha permanente.

El agua dura. En buena parte de España el agua tiene mucha cal, y la cal se deposita justo donde más daño hace: en el serpentín, reduciendo el intercambio poco a poco. En zonas de agua muy dura, un descalcificador o al menos una revisión periódica del ánodo de magnesio alarga bastante la vida del depósito.

¿Y si solo quiero resolver el agua caliente?

No hace falta una aerotermia completa. Existe el termo aerotérmico: una bomba de calor pequeña dedicada solo al agua caliente, con su depósito integrado, que consume del orden de tres veces menos que un termo eléctrico y cuesta bastante menos que una instalación completa.

Es la opción sensata en muchos pisos, y la comparamos a fondo en bomba de calor vs caldera eléctrica para agua caliente.

Preguntas frecuentes

¿La aerotermia da agua caliente instantánea? No. Su potencia es baja y trabaja con saltos de temperatura pequeños, así que necesita calentar un depósito con antelación. Por eso el acumulador es obligatorio en cualquier instalación de aerotermia y no existe una versión instantánea.

¿Cuántos litros de depósito necesito? De forma orientativa, 150–200 L para una o dos personas, 200–300 L para tres o cuatro y 300–400 L para cinco o seis. Con aerotermia conviene un depósito mayor que con caldera, porque la recuperación es más lenta.

¿Qué temperatura debe tener el agua caliente? Entre 50 y 55 °C de trabajo habitual. Subir por encima empeora el rendimiento sin que lo notes en la ducha, porque el agua sale mezclada a unos 40 °C. La excepción es el ciclo antilegionela semanal, que sube a 60–70 °C.

¿Se puede quitar el ciclo antilegionela para ahorrar? No es recomendable en ningún caso. Es una medida sanitaria y el ahorro sería de unos pocos euros al mes. Lo que sí puedes hacer es programarlo en la franja horaria más barata de tu tarifa.

¿Vale cualquier depósito con aerotermia? No, y es el error más caro de esta parte. Un depósito de caldera lleva un serpentín de 0,8–1,2 m², pensado para agua a 70–80 °C. Una aerotermia trabaja a 50–55 °C y necesita 2,5–3,5 m² de superficie de intercambio. Con el depósito equivocado, el ciclo se eterniza y el rendimiento cae.

¿Deja de calentar la casa mientras hace agua caliente? Sí, la mayoría de equipos priorizan el agua sanitaria y pausan la calefacción durante 30–90 minutos. No se nota, porque la casa tiene inercia térmica suficiente para ese rato.

¿Cuánto cuesta el agua caliente con aerotermia? Con un COP de 2,5–3,2 en este servicio, consume entre dos y tres veces menos que un termo eléctrico para la misma agua. Para una familia de cuatro, la diferencia frente a un termo convencional suele rondar los 300–500 € al año.

Las tres decisiones que hay que tomar

El agua caliente es lo que justifica la aerotermia frente a unos equipos de aire, y se resuelve bien con tres decisiones:

Los litros, con la regla de que aquí conviene ir sobrado porque la recuperación es lenta. El tipo, integrado en pisos y separado en familias grandes. Y sobre todo el serpentín, que es el número que nadie mira y el que decide si tu instalación rinde lo que promete.

Si te llevas una sola cosa de este artículo: pide por escrito la superficie del serpentín en metros cuadrados. Que sean 2,5 o más. Es una línea en el presupuesto y te ahorra años de rendimiento mediocre.

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