Errores más comunes al instalar aerotermia (y cómo evitarlos)
Casi todas las malas experiencias con aerotermia —«consume muchísimo», «no calienta», «me arrepiento»— no son culpa del equipo. Son decisiones tomadas antes de que la máquina llegara a la casa.
Y ese es el aspecto esperanzador: son errores que se cometen en el presupuesto, no en la tecnología, así que se evitan con preguntas. Aquí van los diez más caros, en orden de gravedad, con lo que hay que pedir en cada caso.
1. Presupuestar sin calcular la carga térmica
El error madre, del que se derivan la mitad de los demás.
Muchos presupuestos se hacen «por metros»: 120 m², pues 12 kW. Pero la demanda de una casa depende del aislamiento, la orientación, las ventanas, la zona climática y hasta de si hay vecinos arriba y abajo. Dos viviendas de la misma superficie pueden necesitar el doble una que otra.
Qué exigir: un cálculo de cargas por escrito, con la zona climática y la temperatura de diseño usadas. No es un capricho técnico: es lo que decide qué equipo compras. Qué potencia necesito.
2. Sobredimensionar «por si acaso»
Suena prudente y es el error que más equipos mata.
Un equipo demasiado grande no puede modular hacia abajo lo suficiente. En un día templado arranca, alcanza consigna en diez minutos, para, y vuelve a arrancar. Eso es ciclado corto, y cada arranque desgasta el compresor mucho más que una hora funcionando de continuo.
Un equipo sobrado consume más, hace más ruido y dura menos. No es una póliza de seguro: es lo contrario. Los plazos reales, en vida útil de la aerotermia.
3. Reaprovechar los emisores sin recalcularlos
Una caldera manda agua a 70 °C. Una aerotermia, a 45. Un radiador con agua a 45 °C emite en torno a la mitad de calor que con agua a 70 °C.
Reaprovechar los radiadores es muchas veces posible y es lo que abarata la operación, pero hay que comprobar habitación por habitación si con la mitad de emisión sigue llegando. Casi siempre hay dos o tres estancias —la orientada al norte, la del ático— que se quedan cortas y necesitan un radiador mayor o un fancoil.
Si no se hace esa comprobación, el resultado es una casa con habitaciones frías y un equipo subiendo la temperatura del agua para compensar, que es exactamente donde se pierde el rendimiento. Cómo se decide, en aerotermia con radiadores antiguos.
4. Montar un depósito de caldera
Un acumulador pensado para caldera lleva un serpentín pequeño, dimensionado para agua a 70–80 °C. Una aerotermia trabaja a 50–55 °C y necesita el doble o el triple de superficie de intercambio.
Con el depósito equivocado, el ciclo de agua caliente se eterniza y el equipo se ve obligado a subir temperatura. Es barato de evitar y caro de arreglar: qué depósito elegir.
5. Colocar mal la unidad exterior
Tres formas de estropearlo, todas frecuentes:
- En un patio cerrado o un hueco sin ventilación. El equipo enfría el aire que atraviesa; si no puede renovarlo, acaba respirando su propio aire frío y el rendimiento se hunde.
- Bajo una ventana, la tuya o la del vecino. Es el origen de la mayoría de conflictos de vecindad del sector, y mover una unidad exterior después es caro: ruido de la unidad exterior.
- A ras de suelo en zona de nieve o de hojas. Debe ir elevada 30–50 cm, con el desagüe de condensados resuelto.
6. Ignorar el volumen de agua del circuito
Este es técnico y por eso se salta, pero explica muchos equipos que arrancan y paran sin sentido.
Una bomba de calor necesita un mínimo de agua en el circuito para funcionar de forma estable. Si el volumen es pequeño —pocos radiadores, o zonas que se cierran y dejan casi todo cortado— el agua se calienta en segundos, el equipo alcanza consigna y para.
La solución es un depósito de inercia, y la clave está en usarlo con criterio: con suelo radiante suele ser innecesario, porque el propio circuito ya tiene mucha agua; con radiadores y varias zonas suele hacer falta. Ponerlo siempre o no ponerlo nunca son las dos formas de equivocarse.
7. Dar por terminada la obra sin puesta en marcha
La instalación no acaba cuando el equipo enciende. Falta lo que decide el consumo de los próximos quince años: ajustar la curva de calefacción, hacer el equilibrado hidráulico de los circuitos, configurar el agua caliente y su ciclo antilegionela, y dejar todo documentado en una ficha.
Si el instalador se marcha sin eso, tienes una máquina cara funcionando con los parámetros de fábrica. Es el origen directo de la queja más repetida del sector: ¿por qué mi aerotermia consume tanto?.
8. Cambiar el sistema antes de aislar la casa
El orden importa y el sector no tiene ningún incentivo en decírtelo.
Los kilovatios que no pierdes son los que no hay que producir. En una vivienda mal aislada, el mismo dinero puesto en ventanas o en aislamiento rinde bastante más que en la máquina, y además te permite instalar después un equipo más pequeño y más barato.
Si el presupuesto no da para las dos cosas, aísla primero.
9. Comprar no reversible en clima cálido, o pagar frío que no podrás usar
Dos caras del mismo error.
Si vives en zona cálida y compras un equipo solo calefacción, añadir frío después significa cambiar la máquina entera. El sobrecoste de la reversibilidad es pequeño y la decisión es de ahora.
Y al revés: si vas a repartir con radiadores, pagar por reversibilidad es tirar el dinero, porque los radiadores no enfrían. Está explicado en ¿la aerotermia enfría en verano?.
10. Empezar la obra antes de tener los papeles
El certificado energético previo no se puede emitir una vez retirada la instalación antigua, porque ya no existe. Sin él no hay ayuda ni deducción del IRPF, y ahí se van varios miles de euros por un documento de doscientos.
Ocurre constantemente, siempre por lo mismo: el instalador quiere empezar y el certificado se deja para luego. El certificado energético y el calendario completo.
Las cinco preguntas que desarman un mal presupuesto
Si no te quedas con nada más del artículo, quédate con esto. Pregúntalas por escrito:
- ¿Cuál es la carga térmica calculada de mi vivienda y con qué temperatura de diseño?
- ¿Qué potencia da este equipo a esa temperatura, no a +7 °C?
- ¿Qué superficie de serpentín tiene el depósito de agua caliente?
- ¿Habéis comprobado los emisores estancia por estancia a 45 °C?
- ¿Qué incluye la puesta en marcha y me entregáis ficha con los valores?
Un instalador solvente contesta las cinco sin incomodarse. Quien se molesta o responde con generalidades te está diciendo todo lo que necesitas saber, y te lo está diciendo gratis.
Preguntas frecuentes sobre los fallos de proyecto
¿Cuál es el error más común al instalar aerotermia? No calcular la carga térmica de la vivienda y presupuestar «por metros». De ahí salen el dimensionado equivocado, los emisores insuficientes y buena parte de las quejas por consumo.
¿Es malo que el equipo sea más grande de lo necesario? Sí. Un equipo sobredimensionado no puede modular hacia abajo, arranca y para constantemente y cada arranque desgasta el compresor. Consume más, hace más ruido y dura menos que uno bien ajustado.
¿Puedo aprovechar mis radiadores? Muchas veces sí, pero hay que recalcularlos: con agua a 45 °C en lugar de 70 °C, un radiador emite alrededor de la mitad. Lo normal es que dos o tres estancias necesiten un emisor mayor.
¿Hace falta depósito de inercia? Depende del volumen de agua del circuito. Con suelo radiante suele ser innecesario porque ya hay mucha agua; con radiadores y varias zonas que se cierran, suele hacer falta para que el equipo no arranque y pare sin parar.
¿Qué pasa si no me hacen la puesta en marcha? Te queda un equipo funcionando con los parámetros de fábrica: curva sin ajustar, circuitos sin equilibrar y agua caliente mal programada. Es la causa directa de la mayoría de consumos disparados en instalaciones nuevas.
¿Aíslo la casa o cambio el sistema primero? Si el presupuesto no da para las dos cosas, aísla primero. Reduces la demanda, el equipo que necesitas es más pequeño y más barato, y el rendimiento del conjunto mejora.
¿Cómo sé si un instalador es de fiar? Por si visita la vivienda, calcula cargas y contesta con números a preguntas concretas sobre potencia a temperatura de diseño, serpentín y emisores. Y por su servicio posventa, que es lo que decide qué pasa dentro de diez años: qué marca de aerotermia elegir.
Cinco preguntas antes de firmar
La aerotermia funciona. Lo que falla, cuando falla, es el proyecto: un dimensionado hecho a ojo, unos emisores que nadie recalculó, un depósito equivocado y una puesta en marcha que no se hizo.
Todos esos errores tienen algo en común: se cometen antes de firmar y se pagan durante quince años. Y todos se detectan con cinco preguntas que caben en un correo electrónico.
Si el instalador las contesta con números, adelante. Si no, sigue buscando: la diferencia entre una instalación bien planteada y una mediocre no está en la marca del equipo, está en quien la diseña.