Aerotermia en climas fríos: rendimiento real bajo cero grados
«En mi pueblo hace -8 °C en enero, ahí la aerotermia no vale.» Es la objeción más repetida del nicho y la que más instalaciones sensatas ha frenado.
La respuesta corta: sí funciona, y de hecho funciona en sitios mucho más fríos que el peor punto de España. Noruega, Suecia y Finlandia están entre los países con más bombas de calor por habitante de Europa, y allí los inviernos no se parecen a los de Soria.
La respuesta larga tiene matices que sí importan, y no son los que la gente espera. El problema no es el que se cree.
De dónde viene el mito
De equipos reales, pero de hace veinte años. Las bombas de calor de los años noventa y principios de los dos mil sí se caían por debajo de cero: perdían potencia rápido, se pasaban la vida desescarchando y tiraban de resistencia eléctrica constantemente.
Lo que ha cambiado desde entonces: compresores de velocidad variable con inyección de vapor, refrigerantes que trabajan mejor a baja temperatura, gestión inteligente del desescarche y equipos declarados hasta -20 o -25 °C.
El mito sobrevive porque quien lo repite lo vivió, o se lo oyó a quien lo vivió.
Por qué hay calor a -10 °C
Suena raro y es pura física: el cero absoluto está en -273 °C. A -10 °C, el aire sigue teniendo una enorme cantidad de energía térmica. La bomba de calor no necesita aire caliente, necesita aire más frío que su refrigerante, y el refrigerante puede estar a -30 °C.
Lo que ocurre al bajar la temperatura no es que deje de haber calor, sino que hay que hacer más esfuerzo para bombearlo hasta los 45 °C del circuito. Ese esfuerzo extra es la caída de rendimiento.
El rendimiento real, temperatura a temperatura
Estos son órdenes de magnitud para un equipo actual de calidad media trabajando con emisores de baja temperatura:
| Temperatura exterior | COP orientativo | Comparado con |
|---|---|---|
| +7 °C | 4,0 – 4,8 | — |
| +2 °C | 3,3 – 3,8 | — |
| -7 °C | 2,3 – 2,8 | Sigue siendo el doble que una resistencia |
| -15 °C | 1,8 – 2,2 | Sigue ganando a la resistencia |
| -20 °C | 1,5 – 1,8 | Al borde de su rango |
La conclusión que se pierde en la discusión: incluso a -15 °C, la aerotermia consume la mitad que un radiador eléctrico. No deja de merecer la pena, solo deja de ser espectacular.
Y esos días son pocos. Lo que decide tu factura es el rendimiento medio de toda la temporada, no el del peor día. En zona fría, cuenta con un SCOP de 2,8 a 3,4 en lugar de los 4 de la costa mediterránea.
El problema de verdad no es el COP: es la potencia
Aquí está lo que casi nadie explica y lo que de verdad estropea instalaciones en zona fría.
Cuando baja la temperatura exterior pasan dos cosas distintas a la vez:
- Baja el rendimiento (el COP). Consumes más por cada kWh de calor. Molesto, pero asumible.
- Baja la potencia máxima que el equipo puede dar. Y esto es lo grave.
Un equipo declarado de 10 kW normalmente lo es a +7 °C. A -7 °C puede estar entregando 6 o 7 kW. Es decir: da menos potencia justo el día en que tu casa más necesita.
Si el instalador dimensionó con la cifra de catálogo, tienes un equipo que va sobrado en noviembre y que no llega en enero. La sensación del usuario es «no calienta», y el diagnóstico correcto está en el dimensionado, no en la máquina.
Qué pedir, literalmente: la potencia calorífica declarada a la temperatura de diseño de tu zona, no la nominal a +7 °C. Un instalador serio la tiene en la ficha técnica. Cómo se calcula lo que necesitas está en qué potencia de aerotermia necesito.
El punto bivalente y la resistencia
Como dimensionar el equipo para el peor día del año sería carísimo y lo dejaría sobredimensionado los otros 360 días, se hace otra cosa: se calcula un punto bivalente.
Es la temperatura exterior por debajo de la cual el equipo ya no llega solo y entra la resistencia eléctrica de apoyo a cubrir la diferencia. Se suele fijar entre -3 y -7 °C.
Bien planteado, eso significa que la resistencia trabaja unas pocas decenas de horas al año y su coste es marginal. Mal planteado —punto bivalente demasiado alto, o equipo pequeño— la resistencia entra desde noviembre y tu «aerotermia» se convierte en una estufa eléctrica cara.
Es la avería más común de las que no son averías, y vigilarla es lo primero: la resistencia de apoyo, en las olas de frío.
Los desescarches
Con frío y humedad, la unidad exterior se cubre de escarcha y el equipo tiene que invertir el ciclo para deshelarla. Durante ese rato, ni calienta ni rinde.
Lo importante: es un fenómeno de frío húmedo, no de frío seco. La zona más problemática es entre 0 y 7 °C con humedad alta —cornisa cantábrica, valles con niebla—, no el frío seco y despejado de la meseta a -8 °C, donde apenas hay humedad que condense.
Es decir: Bilbao en noviembre da más desescarches que Soria en enero. Cuándo es normal y cuándo hay un problema, en la aerotermia se desescarcha constantemente.
Qué exigir si vives en zona fría
Si estás en Burgos, Soria, Ávila, Segovia, León, Teruel, Cuenca, el Pirineo o cualquier zona climática D o E, esta es la lista. Y si no lo tienes claro, conviene comprobar en qué zona climática estás antes de seguir, porque dentro de una misma provincia cambia con la altitud:
- Potencia declarada a la temperatura de diseño, no a +7 °C. El primero de todos.
- Punto bivalente calculado y por escrito, con las horas anuales estimadas de resistencia.
- Emisores de baja temperatura: suelo radiante o radiadores sobrados. Cuanto más baja sea el agua, menos sufre el equipo el día malo.
- Unidad exterior elevada del suelo entre 30 y 50 cm, para que la nieve acumulada no tape la batería y el agua de desescarche drene.
- Bandeja de condensados con resistencia de traza. El desagüe congelado es la avería característica de estas zonas: el agua no evacúa, se hiela y bloquea el ventilador.
- Protegida del viento dominante, que multiplica la escarcha, pero sin encerrarla: si no tiene aire libre, recicla su propio aire frío.
- Glicol en los tramos de circuito expuestos a helada.
Con eso resuelto, las consecuencias de un corte de luz o de un fin de semana fuera se tratan en aerotermia congelada en invierno.
¿Y entonces compensa o no?
En zona fría compensa más que en zona templada, no menos, y el motivo es sencillo: la demanda de calefacción es enorme, así que cada punto de rendimiento se multiplica por muchas más horas.
Lo que cambia es la referencia. En un pueblo de Soria, tu alternativa realista no es el gas natural —que muchas veces no llega— sino el gasóleo, el propano o los pellets. Y contra el gasóleo la aerotermia gana con claridad incluso con un SCOP de 3: aerotermia vs caldera de gasóleo.
La única alternativa que la supera en frío extremo es la geotermia, porque el subsuelo está a temperatura constante todo el año y no se entera del invierno. A cambio de una inversión muy superior: geotermia vs aerotermia.
Preguntas frecuentes
¿Funciona la aerotermia bajo cero? Sí. Los equipos actuales trabajan declarados hasta -20 o -25 °C, y a -15 °C todavía consumen la mitad que un radiador eléctrico. Los países nórdicos están entre los que más bombas de calor tienen de Europa, con inviernos mucho más duros que cualquier punto de España.
¿Cuánto rinde a -7 °C? De forma orientativa, un COP de 2,3 a 2,8 con emisores de baja temperatura. Menos que el 4 largo que da a +7 °C, pero sigue siendo entre dos y tres veces mejor que cualquier sistema eléctrico directo.
¿Cuál es el problema real del frío? No el rendimiento, sino la caída de potencia. Un equipo de 10 kW a +7 °C puede dar 6 o 7 kW a -7 °C, justo el día que más falta hace. Por eso hay que dimensionar con la potencia declarada a la temperatura de diseño de tu zona, no con la nominal.
¿Qué es el punto bivalente? La temperatura exterior por debajo de la cual el equipo ya no cubre solo la demanda y entra la resistencia eléctrica de apoyo. Suele fijarse entre -3 y -7 °C, y bien calculado supone unas pocas decenas de horas de resistencia al año.
¿Se hiela la unidad exterior? Forma escarcha y la elimina sola con ciclos de desescarche. Lo que sí se congela con frecuencia en zona fría es el desagüe de condensados, y por eso conviene bandeja con resistencia de traza y la unidad elevada del suelo.
¿Da más problemas el frío seco o el húmedo? El húmedo, con diferencia. Los desescarches se disparan entre 0 y 7 °C con humedad alta, así que la cornisa cantábrica en noviembre es más exigente para el equipo que la meseta a -8 °C con el aire seco.
¿Merece la pena en zona muy fría? Más que en zona templada, porque hay muchas más horas de calefacción sobre las que rentabilizar el rendimiento. Lo que cambia es la alternativa: allí compites contra gasóleo o propano, no contra gas natural, y contra esos la aerotermia gana con holgura.
Funciona bajo cero, con una condición
La aerotermia funciona bajo cero. Su rendimiento baja —de un COP de 4 y pico a un 2,3–2,8 a -7 °C— pero sigue siendo el sistema más eficiente disponible incluso en el peor día.
El riesgo real en zona fría no es que no funcione: es que te la dimensionen mal, con la potencia nominal a +7 °C, y acabes con un equipo que en enero se apoya en la resistencia eléctrica la mitad del tiempo.
Dos preguntas, y con ellas resuelves casi todo el asunto: ¿cuánta potencia da este equipo a la temperatura de diseño de mi zona? y ¿en qué punto bivalente lo habéis calculado? Si te las contestan con números, estás en buenas manos.